Talento y
realidad
Dicen que Mozart lo tuvo, y mucho. También Beethoven o los poetas
John Keats, Emily Dickinson o Novalis; también Da Vinci, El Bosco, Kandinsky,
Jane Austen, Rosalind Franklin, Hedy Lamarr… Me refiero al talento. Con él se
nace y punto. Es como la realidad, esa pared que nunca cede, de la que hablaba
el filósofo Julián Marías. Me refiero a que el talento es una realidad innata e
incuestionable. Pero la realidad y el talento son de naturaleza distinta. El
talento, si no se ejercita ni desarrolla, sirve de bien poco. Sí, está ahí,
como la realidad, pero no le garantiza a uno el sustento. El talento no es
vengativo; la realidad, sí. Siguiendo con el razonamiento de Julián Marías, las
personas cedemos, podemos perdonar, olvidar; la realidad, no. La realidad no perdona,
incluso se venga; es una pared con la que tarde o temprano uno se topa; y es
ineludible. Da igual si uno se dice a sí mismo: «¡Venga! ¡Tú sí puedes!» No, a
veces uno no puede, tenga o no mucho talento:
«Hay en el
mundo muchas cosas respetables, pero la más respetable de todas es la realidad.
No se puede ejercer violencia sobre la realidad, porque siempre se venga. […]
La realidad nunca cede. Yo podría hacer algo a una persona y esta persona
podrá olvidarlo, pasarlo por alto o perdonarlo, pero si yo avanzo recto contra
una pared, me estrello, porque la pared no cede, la pared es absolutamente
implacable, indiferente. Y esto ocurre con la realidad. Por eso el faltar a la
realidad es el error más grave que se puede cometer».
Esas palabras las pronunció Julian Marías en la Biblioteca del Jockey
Club Argentino el 19 de julio de 1983. La conferencia se titulaba Masas y minorías en el pensamiento de Ortega.
Alguien podría decir que eso son paparruchas, que si la realidad es una pared,
entonces se destruye la pared y ¡Santas Pascuas! Ciertamente uno puede empeñar
su energía en destruir la realidad. Sin embargo, intuyo que la realidad última,
esa, siempre es pared infranqueable.
Regresemos al talento, al que anteriormente le había dado naturaleza
innata e incuestionable. La realidad del talento es que la mayoría de personas
que lo tienen —las que lo tienen de verdad— fracasan en conseguir vivir bien de
él. Solo unas pocas personas verdaderamente lo explotan y viven bien del
talento que tienen. En el mundo, la mayoría de personas se ganan la vida sin
talento, y algunas de ellas lo hacen incluso muy bien. No sé, tengo la
sensación de que la mayoría vivimos en la precariedad, una precariedad
democrática y paradójica que nos deja vivir más o menos bien si nos comparamos
con las personas que nos han antecedido en la Historia. Prueba de ello es que
vivimos muchos más años, algo impensable hace un siglo. Vivimos igualados en la
comodidad y la precariedad, somos precariamente cómodos o cómodamente
precarios. Esa es la realidad de la mayoría de personas con talento, la pared
contra la que nos estrellamos.
Michael Thallium
Talento y realidad
Cómo citar este artículo: THALLIUM, MICHAEL. (2024). Talento y realidad. Numinis
Revista de Filosofía, Época I, Año 2, (CV68). ISSN ed.
electrónica: 2952-4105. https://www.numinisrevista.com/2024/07/talento-y-realidad.html
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