Desaceleración productiva
El mundo pide más y más. Estanterías llenas de productos doblemente envasados (caja y plástico, monda, cartón y/o plástico y así sucesivamente) a los que se suma todo aquello que no se consume por razones de temporada: porque pasa la moda, porque se encuentra defectuoso o próximo a la caducidad, etc., lo que a su vez acelera el proceso en un síndrome de eficacia sin fin cada vez más dramático, bajo la máscara de la sostenibilidad a cinco céntimos, por bolsa biodegradable. Puede que haya pasado desapercibido este impacto y solo admitamos con resignación que calor hace y asumamos que como estamos acercándonos al verano es lógico que suba el termómetro, pero luego vemos la situación de los embalses, los incendios provocados y las hectáreas que arrasan. Sin embargo, la anestesia informativa sigue funcionando y aquí no pasa nada. Luego querremos disfrutar del paisaje, del merecido descanso, pero a la vuelta del verano habrá basura en los mares y playas, que algunas personas recogerán entre voluntarios y personal de limpieza, porque tendrán algo más de conciencia.
Se negó la existencia del
calentamiento global cuando era una evidencia científica. La extinción de
especies, la sequía y el aumento del nivel del mar serán cada vez más
dramáticas. El CO2 de la atmósfera ha aumentado un 50% según las estadísticas
de la Universidad de California Berkeley y para el 2100 se prevé el aumento de
más de dos grados centígrados hacia finales de siglo, lo que llevaría horas de
calor muy intensas, sequía, aumento del nivel del mar provocando éxodos
masivos, que amenazaría nuestra existencia. De poco han servido los acuerdos y
cumbres políticas pero es nuestro modelo productivo el que será
determinante. Este estilo de vida provoca el encarecimiento progresivo de las
materias primas y por eso ya se buscan métodos para reutilizar las existentes
como componentes informáticos y piezas de dispositivos electrónicos
usados.
La IA promete tomar decisiones e
integrarse en el sistema para mejorar la productividad automatizando las
decisiones mediante un modelo de Business Intelligence que
iría prediciendo los resultados. Se espera conseguir un rendimiento de casi un
40% que reducirá la necesidad de trabajo cualificado y esa será otra de las
grandes amenazas, porque se están cambiando las reglas del juego y seguimos
perdiendo. Este hecho también tiene un coste en lo que respecta al impacto
ambiental y social. Incluso a nivel relacional, seremos un poco menos humanos.
Si producimos siempre muy por
encima de lo que consumimos, algo estamos haciendo mal y nos hemos dejado
conquistar por los que seducen con el poder o influencia para llevarnos a su
terreno, pero lo que no saben aún es que al final perderán, porque es así como
acaba la historia. Decía Voltaire que «la
civilización no suprime la barbarie, la perfecciona» porque
la hace más racional sin tener en cuenta el error o la debilidad, porque eso
sería admitir la vulnerabilidad y eso es lo peor que hay. Sobre todo si la
victoria final va en contra de nuestra propia naturaleza. En este juego de
fuerzas, podemos volar, pero no dominar la tempestad, regar los campos, pero no
de tener la lluvia a voluntad. Ese es el límite. Lo que podemos prevenir es el
horizonte de sucesos.
Arantxa Serantes
Desaceleración productiva
Cómo citar este artículo: SERANTES, ARANTXA.
(2023). Desaceleración productiva, Numinis Revista de
Filosofía, Época I, Año 2, (CS5). ISSN ed. electrónica: ISSN ed. electrónica:
2952-4105. https://www.numinisrevista.com/2023/06/Desaceleracion-productiva.html
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Me parece muy green. Proteger a la naturaleza es protegernos a nosotros mismos. Hay que divulgar este tipo de artículos más.
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